MADRID.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este miércoles el «no a la guerra» y ha exigido una «solución diplomática», porque ha asegurado que «no se puede responder a una ilegalidad con otra». Además, ha advertido de que es «ingenuo» pensar que «practicar seguidismo ciego y servil es liderar».
Sánchez clama «no a la guerra» y pide diplomacia: «Lo ingenuo es pensar que practicar seguidismo ciego y servil es liderar» – Modo Digital | Verreproducir video01.40 minSánchez clama «no a la guerra» y pide diplomacia: «Lo ingenuo es pensar que practicar seguidismo ciego y servil es liderar»
Lo ha dicho en una comparecencia institucional en el Palacio de la Moncloa ante la situación en Oriente Medio y tras las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de «cortar todo el comercio con España», después de que el Gobierno español anunciara que no permitiría que Washington utilizara las bases de Morón y Rota en su ofensiva contra Irán. Para Trump, España «es un aliado terrible».
En una declaración de unos diez minutos, sin preguntas, Sánchez ha afirmado que la posición de España es «clara y consistente», y que «se resume en cuantro palabras: No a la guerra». Además, ha subrayado que es la «misma» que la que ya ha expuesto con los guerras en Ucrania y en Gaza.
En opinión de Sánchez, «no se puede responder a una ilegalidad con otra, porque así es como empiezan los grandes desastres de la humanidad», por lo que ha llamado al «cese de las hostilidades» y a «una resolución diplomática del conflicto».
«Porque España es un miembro pleno de la Unión Ejuropea (UE), la OTAN y la comunidad internacional, esta crisis también nos afecta. Por eso, tenemos que exigir la resolución a EE.UU. a Israel y a Irán para que paren antes de que sea demasiado tarde», ha subrayado.
Rechaza que España vaya a ser «cómplice» por «miedo a las represalias»
Además, Sánchez ha lanzado también un aviso a Estados Unidos y es que España no será «cómplice de algo malo para el mundo», como es la guerra en Irán «solo por el miedo a las presalias de alguno».
Pero al mismo tiempo ha querido dejar claro que el Gobierno español está en contra del régimen de los ayatolás. «Repudiamos el régimen de Irán porque reprime y mata vilmente a sus ciudadanos, particularmente a las mujeres, pero a la vez rechazamos este conflicto y pedimos una solición diplomática y política», ha insistido.
El jefe del Ejecutivo ha asegurado también que España va a «colaborar con todos los países de la región que abogan por la paz y el cumplimiento de la legalidad», a los que ha prometido apoyar con «recursos diplomáticos y materiales», así como también va a trabajar con sus «aliados europeos» en una «respuesta coordinada y eficaz».
Asimismo ha defendido que el Gobierno de España «está con quienes tiene que estar»: «Con los valores que nuestros padres y abuelos fijaron en nuestra Constitución, con los principios fundacionales de la UE, con la Carta de las Naciones Unidas, con el derecho internacional, con la paz, y con la coexistencia pacífica entre países y su convivencia».
En un mensaje en la red social X, Sánchez ha agradecido «las llamadas y mensajes de apoyo» que ha recibido de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa y del presidente de Francia, Emmanuel Macron, y otros aliados, tras las amenazas de Trump.
Pide «no repetir los errores del pasado»
El presidente del Gobierno ha sostenido que no se puede «asumir que el mundo solo puede resolver los problemas con conflictos», por lo que ha pedido «no repetir los errores del pasado». En este sentido, ha recordado la guerra de Irak, de la que ha dicho trajo «un mundo más inseguro y una vida peor».
«Hace 23 años otra administración estadounidense nos arrastró a una guerra en Oriente Medio, que en teoería se hizo para eliminar las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein, llevar la democracia y garantizar la seguridad global, pero visto en perspectiva, produjo el efecto contrario: desencadenó la mayor oleada de inseguridad en nuestro continente desde la caía del Muro de Berlín», ha señalado.
Sánchez ha incidido en que aquel conflicto «generó un aumento drástico del terrorismo yihadista, una grave crisis migratoria en el Mediterráneo oriental y un incremento generalizado de la energía, y en defenitiva, del coste de la vida».
«Ese fue el regalo el trío de las Azores, un mundo más inseguro y una vida peor», ha asegurado en referencia a la Cumbre de las Azores celebrada en marzo de 2003, una reunión en la que los entonces jefes de Gobierno de Estados Unidos, George Bush; de Reino Unido, Tony Blair, y de España, José María Aznar, lanzaron un ultimátum al régimen iraquí de Sadam Hussein para que se desarmara.
Días después, se produjo la invasión estadounidense de Irak, y Al Qaeda puso en el punto de mira a los tres países de la cumbre y cometió antentados en Estados Unidos en 2001 (11S), en Madrid en 2004 (11M), y en Londres en 2005 (7-J).
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