De acuerdo con su testimonio, el espacio mexicano estuvo marcado por el protagonismo político, el uso cuestionado de áreas VIP y una presencia llamativa de fuerzas armadas, mientras que los miembros de la prensa enfrentaron serias dificultades logísticas y limitaciones de visibilidad durante los actos inaugurales. Mendoza criticó que, lejos de proyectar una estrategia clara de promoción turística, predominara el lucimiento personal y la desorganización institucional.
En contraste, la comunicadora resaltó de manera enfática la participación de la República Dominicana, cuyo stand calificó como moderno, limpio y tecnológicamente impactante. Destacó el uso de múltiples pantallas, una propuesta visual atractiva y una experiencia inmersiva que logró captar de inmediato la atención de los visitantes y profesionales del sector.
Según Mendoza, la diferencia entre ambas propuestas fue evidente no solo en la estética y organización, sino también en el flujo de público y en la capacidad de generar interés real por el destino. Incluso afirmó que la oferta dominicana estaba logrando atraer turistas que tradicionalmente optaban por otros destinos del Caribe.
La gestión turística dominicana, encabezada por el ministro David Collado, volvió a posicionarse como un referente regional en materia de promoción estratégica e innovación. Mientras México enfrentó cuestionamientos por su ejecución en FITUR 2026, la República Dominicana consolidó una imagen de planificación, liderazgo y visión de futuro en uno de los escenarios más importantes del turismo mundial, fortaleciendo así su competitividad en el mercado internacional.