
Solo servimos para sostener y promover; todo el mundo mira el cuadro, pero cuando el cuadro se vende no se le da valor al clavo. Así es la base del partido: solo nos usan para buscar votos.
En las elecciones del 2020 fuimos entes de compromiso. La alta dirigencia del PRM es clasista; desprecia, ultraja, ignora, manipula, engaña, vitupera y traiciona. Hay autoridades incompetentes que les cierran las puertas de sus despachos a los compañeros de la base. Se aprovechan del sentimiento profundo del ser revolucionario.
Pasamos 16 años fuera del gobierno, no cambiamos, no nos vendimos y, cuando llegaron al poder con el esfuerzo de la base, fuimos pieza clave para conseguir votos, apoyo popular y garantizar la victoria. Hoy somos ignorados, pese a que muchos arriesgaron sus vidas en plena pandemia y solo reciben maltratos.
Están moral y políticamente derrotados. Están impregnados de un espíritu de desprecio y no tienen ni un gramo de humildad ni de empatía con los dirigentes que trabajamos para que hoy estén en el gobierno. Son funcionarios malagradecidos.
Los dirigentes y la base del PRM están mendigando. Por eso el partido está como está: el karma le está pasando factura por el mal comportamiento con sus dirigentes.
